¿Es Mejor Racionar la Gasolina a Subir los Precios?

¿Es Mejor Racionar la Gasolina a Subir los Precios?

Nota: Este artículo se publicó originalmente en Energy Outlook, el Blod de Geoggrey Styles

Por Geoffrey Styles

A punto de que Nueva Jersey de por terminado el racionamiento de gasolina par-impar impuesto tras el Huracán Sandy, tenemos la oportunidad de considerar si este tipo de respuesta verdaderamente tiene mejores resultados que el aumento de precios que normalmente equilibraría la oferta y demanda. La mayoría que defiende el control de precios, incluyendo el reciente artículo de Matthew Yglesias en Slate, tiende a enfocarse de más en los aspectos de suministro. Sin embargo, estos argumentos, aunque bien razonados, probablemente no convencerán a los estadounidenses de su sentido innato de igualdad, premisa de la mayoría de regulaciones de control de precios. Esta inferido en el término mismo. Sin embargo, habiendo pasado mucho tiempo haciendo filas en gasolineras durante la crisis de los 1970s, creo que los que apoyan estas normas ignoran algunos argumentos aún más pragmáticos para el consumidor al permitir que los precios aumenten tras un desastre.

Además de la trágica pérdida de vidas y de propiedad que infligió Sandy, la tormenta dejó la infraestructura de productos petroleros de la que depende Nueva Jersey paralizada durante varios días. Las refinadoras se cerraron, los terminales de distribución llenos de gasolina no pudieron entregar los productos, y las gasolineras sin electricidad no tenían manera de vender la gasolina almacenada en sus tanques subterráneos. Esta combinación de factores condujo a un enorme choque de suministro en la región, y no pasó mucho tiempo para que se formaran largas filas en gasolineras que tenían productos y electricidad. Nueva Jersey tiene normas estrictas de control de precios y ya le está cobrando a los expendedores por violaciones tras Sandy. Tras unos días, y en un esfuerzo de aliviar las filas que resultaron de la falta de suministro y de la inhabilidad de los expendedores para aumentar precios, el gobernador Christie recurrió a racionar de acuerdo al número de matrícula.

Aunque restringir los precios superficialmente aparente ser más equitativo –particularmente para los consumidores con menores ingresos- que permitir subir de precios de acuerdo a los niveles necesarios para evitar largas filas, también impone costos significativos a la mayoría de consumidores. Para empezar, las normas de control de precios en efecto confinan a los motoristas a sus vehículos precisamente cuando más tiempo necesitan para estar con sus familias y hogares. También implícitamente subvaloran de una manera importante el tiempo de los consumidores. Esperar en fila durante cuatro horas para obtener 10 galones a un precio pre-desastre de $3,50/gal, en vez de una espera mucho más corta para comprarlo por $5 por galón, es equivalente a ganar $3,75 por hora –la mitad del salario mínimo del estado. Esta situación también aumenta la probabilidad de que un individuo espere durante horas solo para quedarse sin combustible antes de que llegue su turno, dado que la demanda es igual o aumenta temporalmente después de una crisis. Sumar un racionamiento de par/impar puede reducir las filas al limitar la demanda y romper la psicología que contribuye a las filas, pero también aumenta el impacto sobre los consumidores, algunos de los cuales quedan sin recurso legal de comprar combustible cuando más lo necesitan.

No espero que los políticos y reguladores acepten súbitamente una interpretación puramente de mercado para abordar los precios tras un desastre de recursos básicos como el combustible. Sin embargo, deberíamos esperar que ellos tomaran en cuenta los efectos reales de sus políticas y que utilicen el sentido común y creatividad para mejorar lo que hacen. Controlar precios claramente beneficia a unos a expensas de los demás. ¿Cómo podríamos simultáneamente preservar los beneficios de un grupo, mientras se le permite a los que están dispuestos pagar una prima por suministro de emergencia, y en el proceso mandar el mensaje de precio apropiado para que se reduzca la demanda total? Una solución puede ser permitir a las gasolineras con múltiples islas aumentar el precio mientras puedan ofrecer el precio pre-desastre en al menos una de las otras islas. La tecnología debería ofrecer aún más opciones innovadoras y efectivas.

Dada la magnitud del choque de suministro tras Sandy, no había manera de evitar una escasez de suministro de combustibles en las regiones afectadas. Sin embargo, el surgir de largas filas en las gasolineras y el tener que recurrir a una fácil herramienta de racionamiento par-impar no debería satisfacer a nadie en relación a la efectividad de las políticas energéticas de emergencia existentes que se utilizaron tras la tormenta. No puedo imaginar que las personas de Nueva Jersey estén contentos con los resultados que experimentaron.

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