Obama Debe Unir País Dividido, Seguir Política Energética Realista

Obama Debe Unir País Dividido, Seguir Política Energética Realista

Por Andrés Cala

El presidente Barack Obama renovó un fuerte mandato de cuatro años, arrazando en los estados más disputados y en el proceso sacudió la política de EEEU.

Es una victoria sorprendente considerando el desempleo tercamente alto y los ingresos en picada, sin mencionar una larga lista de promesas incumplidas entre quienes lo apoyan. Pero dejemos el juego de culpas a los republicanos y el triunfalismo a los demócratas, y enfoquémonos en lo que los números nos enseñan.

Obama sin duda condujo una campaña más efectiva que Mitt Romney en los estados más codiciados de Ohio, Iowa, New Hampshire, Colorado, Virginia, Wisconsin, y Florida. Incluyendo a Florida, donde Obama inesperadamente tiene una ventaja, el ganador ha asegurado una ventaja cómoda de 332 a 206 votos electorales.

Datos preliminares demuestran que uno de los factores que más pesó fue el voto hispano, que apoyó abrumadoramente a Obama, así como la clase media, minorías, mujeres, y la mayoría de estadounidenses sufriendo con la crisis a quien Romney inexplicablemente menospreció.

Los republicanos se han convertido en un “partido de ‘Mad Men’ en un EEUU de ‘Modern Family’”, como aseguró brillantemente en el programa “Good Morning America” de ABC Matthew Dowd, un alto consejero de la campaña para la reelección del presidente George W. Bush.

O para ponerlo de otra manera, en la división liberal-conservadora de EEUU, Obama atrajo mejor al creciente número de independientes quienes cada vez más votan por sus propios intereses pragmáticos, que por razones ideológicas.

Romney y los republicanos logran como se esperaba el apoyo entre sus filas, pero alienaron muchos a quienes simplemente quieren que mejoren sus vidas, sin imoprtar sus imperativos morales.

Pero el resultado también expuso la creciente división del país, reflejada en la victoria con el pequeño margen de dos puntos porcentuales en el voto popular (50-48). Es decir, Obama atrajo mejor a los independientes, pero la mitad del país está completamente en contra de su visión para EEUU.
Eso también explica por qué los republicanos retuvieron el control de la Cámara y por qué los demócratas retuvieron una pequeña ventaja en el Senado, insuficiente en todo caso para aprobar cualquier reforma importante sin apoyo congresual.

Lo que todo esto quiere decir

La primera lección es que el Partido Repúblicano debe familiarizarse de nuevo con la transición demográfica del país. Hombres blancos de mediana y avanazada edad no son suficiente y el partido debe equilibrar su ideología con las exigencias pragmáticas de independientes.

Muchas personas votaron en contra de lo que cada vez más se interpreta como una intolerancia radical, y no a favor de Obama, a pesar de la incapacidad del presidente para solucionar muchos de los problemas económicos más importantes de los estadounidenses.

Pero también quiere decir que Obama no será capaz de implementar la agenda ultraliberal que propuso al principio de su primer mandato, no solo porque carece del apoyo congresual necesario, pero porque la mitad del país la rechaza.

La prioridad por tanto de Obama es unir a una nación dividida. Hay muchos más asuntos que unifican que los que dividen, y el bienestar del país depende de que se construya en torno a lo que unifica.

Y todos podemos estar de acuerdo en que…

Eso nos lleva a la energía. La mayoría de estadounidenses están de acuerdo en que la economía debe coger impulso, y rápido.

Será más dificil ponerse de acuerdo sobre lo fiscal, sin mencionar la división moral en EEUU. La energía por otro lado ofrece una oportunidad brillante para mejorar la economía. Es esperanzador el apoyo de Obama por la industria de gas natural, y por la creciente producción de petróleo en el país, ambas impulsadas por la industria privada al desarrollar las reservas de gas y petróleo de esquistos.

Obama también debe acelerar la aprobación del oleoducto Keystone XL para darle salida al petróleo canadiense, mientras se aborda la saaturación en los nucleos de refino.

Mejorar la eficiencia vehicular también mejorará la seguridad energética a largo plazo al abordar racionalmente el consumo de petróleo.

Pero Obama debe imponer en temas energéticos el tipo de pragmatismo del que tan efectivamente se ha beneficiado en temas políticos.

EEUU necesita más energía nuclear; EEUU necesita apoyar más al carbón aunque eso quiera decir estimular tecnologías de carbón limpio; EEUU debe excluir la ideología de su política exterior, especialmente con países productores de petróleo para disminuir el riesgo geopolítico que está socavando el aumento de producción global, y sobre todo EEUU necesita una política realista de energías renovables.

Obama debe dejar su gancho ideológico de apoyo incondicional por las energías renovables. Si EEUU va a volverse más “verde”, como pretende Obama, debe ser de una manera económicamente viable, no a través de subsidios ilimitados.

EEUU necesita más petróleo y gas producido dentro y fuera del país. Eso, más que cualquier otro tema, mejorará la economía y seguridad nacional de EEUU.

La energía puede realísticamente unir a muchos estadounidenses, pero requerirá que Obama se sincere con quienes lo apoyan sobre la necesidad de producir más combustibles fósiles. Con esa premisa, los estadounidenses aceptarán más facilmente las políticas de eficiencia energética y energía renovable que Obama defiende.

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