Obamaeconomía, Solyndra, y Capitalismo Clientelistas
Por Peter C Glover
Si alguna vez hubo un ejemplo de ineptitud gubernamental al escoger los ganadores y perdedores del mercado, es el escándalo de Solyndra. Para muchos una historia de ayer, Solyndra sigue siendo noticia –una herida auto-infligida por el gobierno y un lastre en aumento para los contribuyentes de EEUU. Ahora la agencia tributaria pelea en tribunales para impedir que los inversionistas de Solyndra abusen de las leyes de bancarrota para hacerle más daño a los contribuyentes.
Pero eso es solo la mitad de la historia. En un esfuerzo de inculpar a sus competidores por su modelo de negocio fallido, los que respaldan a Solyndra también han interpuesto una demanda por comercio desleal contra los fabricantes de paneles solares chinos. Mientras, una serie de potenciales Solyndras todavía esperan recibir parte de la abundancia del gobierno como parte de su política verde. Y si a alguien le interesa lo que todo eso quiere decir en la práctica, un vistazo al mercado energético de Nevada lo explica.
No contentos con un deuda gubernamental de $535 millones, los inversionistas de Solyndra ahora quieren aprovecharse de un hueco fiscal que ofreció el gobierno que está desesperado por evadir la responsabilidad del debacle de Solyndra. Después de declarar bancarrota en Delaware, los inversionistas de Solyndra están asegurando que el único activo de la empresa son sus “atributos fiscales”. Suman entre $875 y $975 millones en pérdidas operativas netas para reducir su ingreso fiscal futuro. La agencia tributaria las avalúa en solo $350 millones. La empresa también ha acumulado unos $12 millones en créditos solares. Los inversionistas de Solyndra ahora quieren liquidar el negocio y contribuir $6.7 millones para pagar a sus acreedores solo unos centavos por cada dólar invertido. Una corporación con gran participación –Arfonaut Ventures LLC, propietaria de inversionistas de Solyndra y un gran contribuyente de Obama a través de George Kaiser’s Foundation- no ganaría nada ni emplearía a nadie pero todavía podría aprovecharse de los deducibles de Solyndra. Buen intento.
Como la agencia tributaria está defendiendo (al momento de escribir este artículo) en los tribunales, las leyes de bancarrota fueron diseñadas en realidad para dar a empresas en problemas una oportunidad para lograr que su modelo de negocio funcionen, y no, como el Wall Street Journal subrayó, para permitir a los “a los amigos multimillonarios de Obama esquivar el costo fiscal sumando cientos de millones de dólares como resultado de un fiasco épico de capitalismo clientelista”.
No contentos con su intento de aprovecharse de las leyes de bancarrota, los inversionistas de Solyndra han interpuesto una demanda igualmente cínica contra fabricantes de paneles solares chinos argumentando comercio desleal. Al plantear la demanda, el 12 de septiembre en California, los inversionistas de Solyndra reclamaron $1.500 millones como compensación por “negocio perdido”. Los argumentos de Solyndra son de risa. Dicen que fabricantes de paneles solares chinos conspiraron para inundar EEUU de panales solares baratos específicamente para sacar a Solyndra del mercado. Merece la pena leer todo la demanda legal de Solyndra por su paranoia virtual inherente.
El hecho es que la sobreproducción china y una demanda interna en contracción de hecho si llevaron a los fabricantes chinos a hacer lo que cualquier negocio en problemas haría en las mismas circunstancias: vender al exterior a precios reducidos. Como consecuencia, el gobierno tomo medidas anti-dumping. Eso llevó a fabricantes de paneles solares chinos a dirigirse al mercado europeo. Ahora la UE está investigando denuncias de dumping de fabricantes chinos de paneles. Por tanto, los fabricantes chinos, lejos de apuntar contra Solyndra, simplemente están inundando todos los mercados. Pero bueno, los inversionistas de este proyecto condenado intentarán cualquier cosa para que les devuelvan el dinero. Los contribuyentes no tienen ese alivio.
Sumando todo, los inversionistas de Solyndra pretenden sacar fraudulentamente unos $1.600 millones combinando a los contribuyentes de EEUU y a fabricantes de paneles chinos –como recompensa por sus malas inversiones en modelos de negocios fallidos.
Y eso nos trae a como el síndrome de Solyndra apoyado por la Obamaeconomía está desarrollándose en Nevada. En diciembre de 2011, el DOE de EEUU anunció un préstamo de $737 millones para Tonopah Solar Energy para construir un nuevo parque solar en la circunscripción de Harry Reid en Nevada. El proyecto pretende crear 45 empleos permanentes. No es exactamente cierto que la creación de cada trabajo costaría $16 millones en recursos públicos. El parque probablemente creará cientos de trabajos de construcción y posiblemente otros 4.000 puestos indirectos más de trabajo. Pero lo que hace el plan viable en papel es el acuerdo que altera al mercado en forma de un contrato a 25 años con NV Energy para comprar 100 por ciento de la electricidad.
La inversión en Tonopah Solar es axiomática de otras inversiones riesgosas financiadas con estímulo fiscal. De acuerdo a Andy Matthews, presidente del Nevada Policy Research Institute, “desde 2009 el gobierno federal ha canalizado más de $1.300 millones a proyectos que crearán solo 288 puestos de trabajo permanente a tiempo completo. Eso es a un costo inicial de más de $4.6 millones por empleo”. No se necesita de un economista para concluir que estas ayudas no se traducen en un buen valor para los contribuyentes.
Matthews subraya como la planta solar Silver State North está recibiendo $50 millones en créditos fiscales, empleando a solo dos personas a tiempo completo, y la planta solar de Copper Mountain en Boulder City, empleando a solo cinco personas a tiempo completo, recibió más de $40 millones en fondos federales. Neveda Geothermal Power, que recibió $145 millones en subsidios del estado, también “está a punto del fracaso”, según el auditor. Pero eso ni siquiera es todo el panorama. Matthews ofrece datos para demostrar como estas inversiones federales “están de hecho incrementando precios en Nevada, haciendo del estado menos atractivo para inversionistas que crean trabajos”. Atribuye la razón principal a “costos de energía renovable impuestos por el gobierno hasta cuatro veces más altos que los de combustibles fósiles como el carbón y el gas”.
Si el presidente se reelige, los contribuyentes de EEUU pueden esperar que la Obamaeconomía keynesiana continúe entorpeciendo la economía de EEUU, como demuestra el capitalismo entre amigos endémico del síndrome de Solyndra. Pero lo mejor del caso –como todo el historial de intervención estatal en el mercado libre demuestra- es que los contribuyentes, no los inversionistas privados, son los verdaderos perdedores.